Identidad digital y nuevos lenguajes

Sofía Sandoval

A lo largo de los últimos años, las redes sociales y la tecnología se han ido sincronizando cada vez más con nuestras vidas. El desarrollo de aparatos electrónicos como el ordenador o el móvil, ha generado un gran cambio en la relación entre dispositivos y personas que interfiere en el tiempo y la atención que le dedicamos a Internet. A lo largo de las dos últimas décadas, esta relación se ha ido estrechando cada vez más hasta desdibujar el límite que separa lo real de lo digital. La innovación tecnológica ha ido de la mano con la proliferación de redes sociales y plataformas que fomentan la comunicación y la exposición pública, por lo que cada vez es más común registrarse o grabarse para publicarlo poco después. Con la normalización de este proceso, se ha ido generando una gran cantidad de imágenes que ha acabado por convertir Internet en un lugar en el que nos miramos constantemente, nos observamos entre nosotros y seguidamente nos proyectamos.

La observación es el elemento clave que ha condicionado la manera de estar online, ya que es el primer paso de un proceso complejo que impacta en cuestiones de percepción, relación e identidad. Someter la mirada a un sin fin de imágenes en Internet, provoca la percepción de distintos códigos que se van generando y que responden a maneras de actuar, a la estética y a la comunicación, determinando distintas líneas de comportamiento que impactan en cómo nos relacionamos y nos presentamos públicamente.

La obra Priority Innfield de Lizzie Fitch y Ryan Trecartin explora el impacto de la tecnología en la comunicación, el lenguaje y la identidad a través de cuatro películas presentadas en cinco pabellones. Su trabajo juega con la apropiación de códigos como los colores brillantes y exagerados, característicos de las redes sociales para exponer cómo los nuevos lenguajes de internet y el exceso de información estan impactando en la sociedad. Ambos artistas crean un espacio en el que los personajes son conscientes de ser grabados, editados y expuestos porque aspiran a ser imágenes. Esta obra lleva al extremo el concepto de identidad y expone las relaciones que caracterizan nuestra época para mostrar el climax que está alcanzando la conexión entre tecnología y humanidad. Tratan los impactos de los nuevos lenguajes como actos performáticos que se apoderan de la identidad y la convierten en una mímesis de todo aquello que forma parte de los códigos de Internet, como las poses, los movimientos exagerados y todas las réplicas que se generan a partir de estos.

Amalia Soto conocida en internet como Molly Soda, es una artista que también trabaja las relaciones entre redes sociales, los nuevos lenguajes y la identidad. A través de la autoproducción de vídeos en los que expone su vida privada en la red, pone en cuestión la identidad con la creación de alter-egos digitales que tensan la línea entre cómo nos proyectamos y cómo somos en realidad. Se apropia de los códigos que forman arquetipos y a través de las distintas plataformas como YouTube, Instagram o Twitter, desarrolla el personaje de Molly Soda de tal manera que hace que su audiencia considere sus propias identidades digitales. Su obra refleja la inquietud por las dinámicas de comportamiento que adoptamos como usuarios de las redes, que finalmente se rigen por un motivo en común que según Soto, es recibir la aprobación de los demás internautas transmitida a través de los likes.

Por otro lado, la artista Amalia Ulman usa Instagram como una herramienta para subir fotos que siguen distintos códigos asociados a tópicos para poner así en crisis los estereotipos a los que se reduce a las mujeres.  Su obra Excellences & Perfections parte de un examen autocrítico sobre su propia cuenta de Instagram, el cual le permite darse cuenta que de manera inconsciente había adoptado el lenguaje de lo que ella nombró “una chica básica de Instagram”. Sus fotografías imitaban los objetos de retrato, los planos, los colores, la composición y las temáticas que se repetían constantemente en los perfiles de muchos otros usuarios. Fué en ese momento cuando se dió cuenta de la gran influencia de las redes sociales en su vida cotidiana y en su manera de mostrarse ante sus seguidores por lo que decidió autodestruirse para encarnar distintos personajes como una chica arty, una sugarbaby y finalmente una chica Goop a partir del uso de los códigos correspondientes de cada uno para crear confusión entre la gente del mundo del arte y representar así a las mujeres que no son bien recibidas en él. Ulman convirtió en una performance los clichés de Instagram a partir de la reapropiación de los lenguajes que creaban a cada personaje que representaba. Adoptó la forma de escribir, la estética, la pose, el tipo de fotografía y la paleta de colores y logró transmitir el mensaje de la fácil manipulación que se puede hacer a través de las redes sociales ligada a cuestiones de identidad y relación con el entorno.

El proyecto Scandalishious se inició en 2008 cuando Ann Hirsch escogió YouTube como plataforma para crear su obra debido a la posibilidad que esta brindaba para publicar una imagen y una narrativa de sí misma. Esta obra basada en los medios sociales comprende los videos formados por el alter-ego que creó Hirsch llamado Caroline y de todas las respuestas que recibió generadas por la relación entre ella y sus espectadores.  La autora de Scandalishious observó los lenguajes que usaban las camgirls, los movimientos, los gestos, la manera de hablar y de interactuar y los usó para el personaje de Caroline, subiendo vídeos en los que aparece bailando en su habitación. Esto la hizo reflexionar sobre la gran cantidad de personas que estaban en el proceso de búsqueda de su propia identidad en la época actual, una época en la que la imagen, el cuerpo y la vida pueden entenderse como elementos directamente relacionados. De esta manera, la artista afirma que su obra se relaciona directamente con los micro universos que se generan detrás de las pantallas en los que se llega a sentir satisfacción por el poder y la libertad de sentirse una estrella, poniendo en crisis el concepto de identidad y de transmisión de esta identidad a partir de la imitación del lenguaje.

American Reflexxx es un cortometraje dirigido por Ali Coates en el que aparece la artista Signe Pierce caminando por las calles de Myrtle Beach en Carolina del Sur. El personaje que representa Pierce tiene la cara cubierta por una máscara reflectante y está inspirado en el arquetipo de chica ideal y sexualizada que aparece en las redes sociales, la televisión o el porno y que sigue códigos de estética como el pelo rubio, de indumentaria como el vestido ajustado, y de gestualidad, adoptando una actitud sexy que provoca varias reacciones en la calle. Coates y Pierce trasladan un personaje idílico propio de las redes sociales y los medios de comunicación a la realidad para observar el cambio en la relación que se produce entre la mujer-imagen y la mujer-real. El resultado es un conjunto de reacciones violentas hacia la artista que hacen reflexionar sobre el impacto del lenguaje, la identidad/falta de identidad, y la sexualización/cosificación del cuerpo cuando se combinan los dos conceptos anteriores. A diferencia de los artistas y las obras anteriores, las autoras de American Reflex tratan estas temáticas invirtiendo el proceso de apropiación del lenguaje para encarnarlo en la red y llevarlo a otro extremo, un acto performático que en vez de producirse online se produce en la vida real, visibilizando la respuesta del público de una forma más directa que muestra el mismo impacto que los otros pero de una manera más radical.

Todos estos artistas reflejan en sus obras el impacto de la imagen de las redes sociales en los individuos y cómo se manifiesta en las relaciones entre seres humanos, en la creación o la concepción de la identidad y en la transmisión de esta. Jugando con los mismos elementos de manipulación de las redes, consiguen apropiarse de los lenguajes de estas para hackearlos y generar así una reflexión en el público sobre cómo nos interpelan y en consecuencia, hasta qué límites puede llegar el concepto de identidad. Como bien han expuesto Ali Coates y Signe Pierce en American Reflexxx, los usuarios de Internet no somos más que un reflejo de aquello que nosotros decidimos proyectar. La identidad pública es la proyección de un entorno que determina cómo debemos ser, cómo debemos actuar y cómo nos debemos comunicar, de manera que lo único que hace falta es quitarse la máscara que refleja el exterior para mostrar la propia identidad, ya despojada de estereotipos, deconstruida y reconstruida de nuevo en base a la verdadera personalidad.

Webgrafía

Lacasaencendida.en [en línea] [Consultado: 21 marzo 2019] Disponible en internet: https://www.lacasaencendida.es/exposiciones/lizzie-fitchryan-trecartin-priority-innfield-5182


Artsy.net [en línea] [Consultado: 21 marzo 2019] Disponible en internet: https://www.artsy.net/artist/molly-soda


Therealannhirsh [en línea] [Consultado: 22 marzo 2019] Disponible en internet: http://therealannhirsch.com/scandalishious.html

Newmuseum.org [en línea] [Consultado: 22 marzo 2019] Disponible en internet: https://www.newmuseum.org/exhibitions/view/amalia-ulman-excellences-perfections


Girlsareawsome [en línea] [Consultado: 4 abril 2019] Disponible en internet: https://girlsareawesome.com/lush-noir-signe-pierces-cyber-feminism

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